Los 'cortaflujos' migratorios
Este verano Europa también arde en otro sentido. Los cortaflujos migratorios no vienen en los diccionarios, como los otros, pero los ministros de Interior y Exteriores de los países europeos del Mediterráneo de los últimos quince años saben muy bien que también frenan muchos incendios.
La Unión Europea decidió, particularmente desde la crisis de los refugiados sirios de 2015, que, además de colaborar en el desarrollo de los países de origen de estos flujos para evitar nuevos éxodos hacia nosotros, iba a promover acuerdos con los países que pueden taponarlos con menos cortapisas legales que las que nosotros tenemos. Es decir, que hace tiempo que tenemos dos tipos de cortaflujos: los razonables y los otros; los que –sabiéndolo o no queriendo saberlo– evitan, en países donde es público y notorio que no respetan los derechos humanos, que los migrantes lleguen a nuestros territorios.
Y no disimulamos. Uno de ellos, por ejemplo, Marruecos, recibirá, entre 2021 y 2027, 500 millones de euros aprobados por Bruselas para la "gestión" de estos flujos. España, por la cuenta que nos trae –somos el país europeo más cercano, con dos ciudades autónomas en suelo africano rodeadas de Marruecos– también pasa por caja para fomentar "estas gestiones" con partidas con nombres tan sugerentes como "colaboración policial", mezclando la vigilancia antiterrorista con estos ¿trabajos? Público ha intentado recopilar y aclarar las inversiones españolas en estas "colaboraciones" con éxito relativo. Sumadas salen partidas de 40, 20, 30 millones -entre unas cosas y otras- que el ministerio de Exteriores no ha aclarado, ni confirmado ni desmentido. La transparencia en este asunto brilla por su opacidad, bajo el sobrenombre de geopolítica.
¿Nadie quiere ser el que pegue la bofetada de realidad? ¿La idea es que no lo pensemos mucho, que sigamos con nuestras burguesas vidas europeas, que nuestras incoherencias nos pasen desapercibidas, que simplemente pongamos puertas más altas al hambre de vidas mejores mientras se globaliza el proselitismo de lo bien que aquí vivimos, mientras las grandes tecnológicas no dejan de retransmitirlo y ampliar el mercado en el que venden nuestro modo de vida como el único, en el que reducen el mundo de los sueños a uno solo?
Es sintomático que todo el mundo tenga un teléfono móvil, que se pueda no tener qué comer, ni qué vestir, pero no se pueda prescindir de la máquina de proyectar las aspiraciones globales.
Entre los menores no acompañados registrados en Ceuta después de la entrada histórica del 31 de julio hay 600 niñas y 400 menores de 13 años. Sus perfiles han cambiado. Ellas nos ven a nosotras y huyen de vidas sometidas. Ellos se atreven a aventurarse antes. Muchos quieren ser futbolistas.
Todo dice que los juegos del hambre nunca fueron juegos, que la aspiración humana es inevitable, que no habrá cortafuego posible para los incendios migratorios de quinta generación que se avecinan, desde los países con un ápice de desarrollo, si no le ponemos remedio.
En mitad de este nuevo fuego veraniego llama la atención un dato que se está diciendo poco: en el primer semestre de año las entradas irregulares de inmigrantes a suelo europeo disminuyeron un 40%. Es decir, antes de que se hubiera endurecido el control de las migraciones con la entrada en vigor del PEMA, el Pacto Europeo sobre Migración y Asilo, el pasado 12 de junio de 2026, la GLOBAL GATEWAY, el plan anterior, estaba dando sus frutos. Este otro cortafuegos, de nombre tan pretencioso, era más inteligente, más constructivo, más a largo plazo y defendible por quienes no despreciamos la vida humana. Tenía un enfoque geopolítico de macro inversiones para disputar la influencia china en África, pero también para incrementar su desarrollo y prevenir la emigración masiva.
Este paquete de medidas aprobado por la Comisión Europea para 2022-2027 acabará invirtiendo más de 150.000 millones en este continente y funciona. Las autoridades comunitarias confirman que ya se han movilizado más de 120.000 millones de euros en proyectos de infraestructura digital, transporte, energía y sanidad en territorio africano.
Las imágenes de la marcha sobre Ceuta, los más de 8.000 que han quedado vagando por sus calles, ¿han terminado de enterrar esta vía para la opinión pública europea? Por ahora han dado letra a ultras como Meloni que arrastró a 22 de los 27 a firmar una carta basada en una mentira: los que entraron en Ceuta no entraron en Europa. A ese nivel llega la desinformación que nos asola.
En Europa, como aquí, los partidos ultras siguen marcando el camino del endurecimiento de la represión de los flujos migratorios, negando que es mejor prevenirlos que contenerlos; negando que es mejor, una vez que están aquí, hacerse cargo. Paradójicamente, es lo mismo que ocurre con los otros incendios.
La ultraderecha se alimenta de mentiras, miedo y contradicciones. Si pagamos para que otros peguen, ¿por qué no dejarnos de legalidades y pegar nosotros? Si sabemos que lo hacen y lo fomentamos, ¿por qué no les devolvemos a los que se les han escapado? Son razonamientos horribles, sí. Solo siguen la línea de puntos que en parte hemos estado escribiendo.
Así que Europa no debe seguir jugando a todo y menos jugárselo todo a la represión infinita. Si se corta la inversión en que el tercer mundo mejore no habrá cortaflujos que los pare. Si el relato ultra sigue ganando poder en España y en Europa podemos vernos pronto disparando a mujeres y niños desarmados, perdiendo la humanidad del todo.
Marta Nebot
La vuelta de a saber como son.
Son gente polidonica a un passar
de anagrama por pueblo y gente: un rifeño
una patera de ir y venta al sueño,
entre femeninas a isos de empuje.
Alguna ya pasarán, renueva amar.
Acompassan las olas al ceño
Sanlucar de Barrameda y a escaño
por Teruel; al tanto de sabios vagar.
Extranjero a perder de celos a oido,
ningún gregario queda a raiz patera,
solo el mar por amores a pelicula.
Una sinagoga de amar tan baldío
y qué saprofago espera donde era.
Una conciliación al mundo al palmar
sea alinea al cielo que escoja emergencia.
F Abiton